
No es fácil hallar áreas grises en el caso de Tyco, ante un fraude tan grande y claro como el que existió en la empresa por el ex CEO Dennis Kozlowski. No es fácil hallar dos ocasiones donde la ética fue más allá de la ley en un caso donde la ley fue quebrantada en numerosas ocasiones por los individuos responsables de la empresa.
En todo caso, se pueden encontrar situaciones donde se aprecia el choque entre ley y ética en situaciones dadas. Por ejemplo, entre los años 1999 y 2001, cuando la compañía había alcanzado niveles poderosos luego de la adquisición de otras empresas. El presidente y su director de finanzas (Schwartz), vendieron 575 millones de acciones al mercado mundial. La discusión entra en esta situación.
La ley amparaba con total normalidad que se vendieran tantas acciones (o bonos) como una empresa pudiese y desee. Sin embargo, la ley no toma en cuenta si esta acción viene por buen camino o mal camino, simplemente dice que está bien hacerlo. Bueno, para Tyco no hubo impedimento mandar acciones al mercado para que las personas, empresas, sociedad en general inviertan su dinero sin saber cuál era la verdadera realidad de los hechos, sin saber que Tyco era una empresa que sufría un fraude tan grande o más del número de acciones vendidas.
Es en este caso donde uno se pregunta dónde queda la moral y la ética de las personas. Acaso está bien únicamente centrarse en la codicia personal sin importar generar engaños y pérdidas materiales significantes a tanta gente. La ley, como mencione líneas atrás, permite o no permite ciertos actos, pero no sabe lo que hay detrás. La ética esta en cada uno, puesto que representa el actuar de las personas frente a otras, y en este caso a los señores Kozlowski y Schwartz (por nombrar a los dos de rango superior) no les intereso el destino final del acto, considerando únicamente su propio beneficio. Este caso demuestra que la ética va mas allá de la ley, ya que en una simple toma de decisión, se pudo evitar pérdidas enormes hacia tantas personas.
Por otro lado, podemos identificar no solo el engaño a las personas que creyeron invertir en Tyco, sino también en los clientes internos y las personas que confiaron en el para proponerlo en el puesto. En el año 2002 realizaron una se realizo una auditoría interna en la empresa, pues existían sospechas de que habían cometido acciones ilegales. No se descubrió algún plan para defraudar a la empresa, pero si se descubrieron errores de contabilidad por más de 300 millones de dólares.
Obviamente, “errores” es una manera bastante decente de decir lo que eso fue.
Pero defraudar a la gente que confió en el, a las personas que bajo total confianza le entregaron el cargo de CEO, es algo inaceptable. Porque no estamos hablando de algo inevitable, sino por el contrario de mentiras imperdonables. En el año 2007, Tyco se vio obligado a pagar la suma de $ 3.2 mil millones a todos los accionistas, los responsables también se vieron obligados a efectuar dicho pago. Pero, es justo para la empresa que sufrió el engaño de sus empleados, pagar dicha suma. ¿No deberían solo los culpables legítimos cubrir tal penalización? La ley ya puso punto final a tal cuestión, pero es realmente justo que la empresa se haga cargo si ellos no fueron ni supieron los malos funcionamientos que realizaban los empleados.
Se sabe que por responsabilidad, una compañía debe hacer frente ante tales situaciones. Sin embargo, esta discusión parece bastante injusta y unilateral, pues la compañía siempre tendrá todas las de perder, a pesar de que en realidad no son los culpables directos. ¿Es realmente ético permitir tal daño a las compañías que no son culpables de lo sucedido?
Carlos Pflucker
En todo caso, se pueden encontrar situaciones donde se aprecia el choque entre ley y ética en situaciones dadas. Por ejemplo, entre los años 1999 y 2001, cuando la compañía había alcanzado niveles poderosos luego de la adquisición de otras empresas. El presidente y su director de finanzas (Schwartz), vendieron 575 millones de acciones al mercado mundial. La discusión entra en esta situación.
La ley amparaba con total normalidad que se vendieran tantas acciones (o bonos) como una empresa pudiese y desee. Sin embargo, la ley no toma en cuenta si esta acción viene por buen camino o mal camino, simplemente dice que está bien hacerlo. Bueno, para Tyco no hubo impedimento mandar acciones al mercado para que las personas, empresas, sociedad en general inviertan su dinero sin saber cuál era la verdadera realidad de los hechos, sin saber que Tyco era una empresa que sufría un fraude tan grande o más del número de acciones vendidas.
Es en este caso donde uno se pregunta dónde queda la moral y la ética de las personas. Acaso está bien únicamente centrarse en la codicia personal sin importar generar engaños y pérdidas materiales significantes a tanta gente. La ley, como mencione líneas atrás, permite o no permite ciertos actos, pero no sabe lo que hay detrás. La ética esta en cada uno, puesto que representa el actuar de las personas frente a otras, y en este caso a los señores Kozlowski y Schwartz (por nombrar a los dos de rango superior) no les intereso el destino final del acto, considerando únicamente su propio beneficio. Este caso demuestra que la ética va mas allá de la ley, ya que en una simple toma de decisión, se pudo evitar pérdidas enormes hacia tantas personas.
Por otro lado, podemos identificar no solo el engaño a las personas que creyeron invertir en Tyco, sino también en los clientes internos y las personas que confiaron en el para proponerlo en el puesto. En el año 2002 realizaron una se realizo una auditoría interna en la empresa, pues existían sospechas de que habían cometido acciones ilegales. No se descubrió algún plan para defraudar a la empresa, pero si se descubrieron errores de contabilidad por más de 300 millones de dólares.
Obviamente, “errores” es una manera bastante decente de decir lo que eso fue.
Pero defraudar a la gente que confió en el, a las personas que bajo total confianza le entregaron el cargo de CEO, es algo inaceptable. Porque no estamos hablando de algo inevitable, sino por el contrario de mentiras imperdonables. En el año 2007, Tyco se vio obligado a pagar la suma de $ 3.2 mil millones a todos los accionistas, los responsables también se vieron obligados a efectuar dicho pago. Pero, es justo para la empresa que sufrió el engaño de sus empleados, pagar dicha suma. ¿No deberían solo los culpables legítimos cubrir tal penalización? La ley ya puso punto final a tal cuestión, pero es realmente justo que la empresa se haga cargo si ellos no fueron ni supieron los malos funcionamientos que realizaban los empleados.
Se sabe que por responsabilidad, una compañía debe hacer frente ante tales situaciones. Sin embargo, esta discusión parece bastante injusta y unilateral, pues la compañía siempre tendrá todas las de perder, a pesar de que en realidad no son los culpables directos. ¿Es realmente ético permitir tal daño a las compañías que no son culpables de lo sucedido?
Carlos Pflucker
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